El Baluarte de
las Islas
Proyectado por el ingeniero militar Pietro Antonio Tomasello. Su
construcción fue encargada en abril de 1529 al maestro constructor Carlo
Florio, quien tenía bajo su dirección 9 trabajadores especializados y 22
obreros simples. Otros 24 obreros serían los encargados de las excavaciones
preliminares a la construcción de los fundamentos, excavaciones ya realizadas
en octubre de 1529.
Está compuesto por un pórtico de entrada y 4 grandes ambientes de los
cuales solo tres son accesibles actualmente. Una vez superado el pórtico, cuya
construcción es posterior al baluarte, una rampa de peldaños de piedra sirve de
ingreso al primer ambiente, donde están presentes restos de los emplazamientos
destinados a los cañones y una fuente en piedra alimentada por una cisterna
situada en la parte posterior que puede observarse desde las terrazas del
baluarte.
Una pequeña abertura junto a la fuente introduce al visitante en el segundo
ambiente, de donde sobresale una imponente bóveda de cañón capaz de soportar el
peso de la artillería colocada en las terrazas. Otros cañones dispararían desde
los tres emplazamientos bajos destinados a la artillería de cañón, presentes en
este segundo ambiente y caracterizados por tres pequeños escalones a lo largo
de todas las paredes internas que tenían como objetivo obstaculizar la llegada
de balas de cañón enemigas. Estas tres cañoneras fueron muradas al exterior
hace algunos decenios, pero es posible observarlas desde el interior del
baluarte a través de cinco aberturas. Un orificio al centro de la bóveda de
cañón favorece la iluminación del interior del recinto y antaño permitía la
salida del humo proveniente del disparo de los cañones. Una reja de hierro
introduce a la empinada escalera de piedra que baja en la tenebrosa contramina
presente entre los cimientos del baluarte.
La visita interna al baluarte, terminado en torno al 1537, se cierra con
un tercer ambiente que hasta los trabajos de restauración del 2010 estaba
completamente cubierto de tierra. Un arco murado esconde un cuarto y último
ambiente aún lleno de tierra y dotado de otro emplazamiento para la artillería
de cañón.
Externo del baluarte
de las Islas
El pórtico a través del cual se accede al interior del recinto
Entre los cimientos
del baluarte una larga y tenebrosa galería (contramina - “contromina”) lo defendía de los ataques a través de túneles subterráneos
de los enemigos (minas). Del tejado de la contramina a través de conductos
específicamente predispuestos denominadas “catùsi”, podían liberarse
sustancias asfixiantes capaces de matar al enemigo que hubiera penetrado en la
contramina
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